ESCALADAS EN PERU

ESCALADAS EN PERU
Por Gustavo Rodriguez @gusgolem

Hace varios años que La Esfinge nos venía rondando en la cabeza, pero otros viajes y objetivos la fueron posponiendo. Este año desde el principio dijimos vamos a intentarla, tanto Martín (Martín Montero mi amigo y compañero de cordada) como yo estábamos ansiosos por escalar esas paredes de granito.

Empezamos a ver fotos, videos y buscar info y el denominador común era escalar en la altura. La Esfinge tiene su campamento base a 4500 msnm aproximadamente y el comienzo de la vía a 4700 msnm, lo que hace que escalar su cumbre de 5325 msnm sea toda una aventura. Ubicada en Parque Nacional Huascaran, la vía elegida fue La Vía del 85 también conocida como la normal. Son 18 largos de hasta 6c/7a de escalada tradicional.

Salimos de Buenos Aires el viernes 9 de agosto en avión hacia Lima y de ahí micro a Huaraz.

Huaraz es una ciudad que parece un caos pero que todo funciona, ruidosa y apurada pero con gente simple, educada y servicial, rodeada de un lado por la Cordillera Blanca y por el otro por la Cordillera Negra, ambas hermosas y atractivas.

Nos hospedamos en el Hostel Shelek Trek, de Pablo y Yani, unos genios, que nos hicieron sentir como en casa.

El plan era simple, caminar un par de días para ir aclimatando y comenzar a escalar en la altura para estar lo mejor posible para La Esfinge.

Comenzamos con un par de caminatas cortas pero muy atractivas a la Laguna Wilcacocha 3745 msnm.,   Laguna Churup 4450 msnm. , y por las tardes escalada en Los Olivos, sector deportivo a pocos minutos del centro de la ciudad.

Al quinto día salimos hacia Inka Wakanka, un sector de escalada deportiva a unas 2 horas de viaje de Huaraz. Muy recomendado por los lugareños, realmente el lugar es muy bonito. Llegamos, nos instalamos y salimos hacia las paredes, escalar a más de 4000 msnm. te deja sin aliento, así que escalamos cerca de 8 vías de hasta 6c. Por la mañana salimos nuevamente para arriba para probar vías más largas. Comenzamos con 2 vías de 25 metros, la idea era hacer la reunión, que suba el segundo y rapelar. Cuando estaba en el Top de la segunda vía y Martin estaba a 3 chapas de llegar a la reunión, un estruendo nos sorprendió y seguido un temblor que casi nos saca de la pared a los dos. Nos pegamos terrible susto y sin terminar de entender que pasaba Martin llego a la reunión y paso de largo a un descuelgue de otra vía, me dio seguro de ahí y salimos caminando o casi corriendo por detrás hacia una ladera poco pronunciada. Una vez que nos sentimos más seguros paramos a tomar aire, tratar de tranquilizarnos y continuamos bajando hasta el pie de vía. Sin mucho que discutir decidimos que la escalada en Inka Wakanka estaba terminada.

Bajamos desarmamos el campamento y bajamos a la ruta para ir a Antacocha. De camino hacia nuestro nuevo destino nos enteramos que el terremoto había sido 5.1 en la escala Ritcher y que había roto la ruta y varias casas en diferentes lugares.

Antacocha es un laguna de agua salada a 3780 msnm,  pegada a ella hay una pared con no más de 12 vías, algunas deportivas y otras mixtas, como la que escalamos nosotros, la vía Sin Nombre. Esta tiene 4 largos y 200 metros altura. La vía nos gustó mucho porque era bien variada, atlética y además por su hermoso paisaje.

Luego de escalar, bajamos caminando a la ruta, en una hora aproximadamente, y tomamos la combi para Huaraz.

Nos tomamos un día descanso que utilizamos para organizar el equipo y comprar víveres para subir a la Laguna Paron 4200 msnm. desde donde comienza la caminata de ascenso a La Esfinge.

Subimos hacia Paron con una combi de turismo (ya que era más barato) que hizo el viaje bastante ameno e informativo pero muy largo.

Llegamos a Parón, alistamos las mochilas, preguntamos donde comenzaba el sendero y comenzamos a subir. La explicación no había sido muy precisa así que fuimos ganando altura hasta que después de un rato, la senda se perdió y nos dimos cuenta que nos habíamos equivocado, así que con una mezcla de enojo y desilusión, bajamos a la laguna y en el puesto de la comunidad armamos la carpa y pasamos la noche.

Por la mañana nos despertamos temprano y después de desayunar salimos nuevamente para arriba, esta vez sí agarramos la senda correcta y poco después del medio día llegamos al vivac cercano a la pared. El lugar es un mar de piedras con la mole de granito al fondo, las sensaciones son muchas y las ganas de escalar se nos salían por los poros. Después de buscar agua, comer, dormir una breve siesta, fuimos al pie de vía a dejar algo del equipo y reconocer los primeros largos.

De vuelta en el vivac, merendamos vimos por enésima vez el croquis de la vía, acomodamos el equipo, cenamos bien temprano y tratamos de dormir. La estrategia para la pared, era ir lo más livianos posibles para hacer la vía en el día, pero estar preparados por si nos tocaba dormir en la pared, lo que resulto en que los dos escalamos con la mochila.

A las 5 am son el despertador, desayuno veloz y con el arnés puesto salimos del vivac con la linterna en el casco. El primer largo lo escale yo todavía de noche, para cuando Martin llego a la reunión, comenzó a aclarar y asomarse el sol. La escalada es muy bonita y llevábamos buen ritmo, pero el esfuerzo se siente y recuperar el aliento en cada largo se hace sentir. Escale los primeros 3 largos yo y Martín el 4. Continúe con los próximos largos, hasta que pasamos el primer techo.  Al llegar a la 7 reunión cerca de las 10 am, Martin ya no se sentía bien, y después de una charla y algunas lágrimas, decidimos bajar. Los rapeles los hicimos en silencio y concentrados. Al llegar al pie de vía, reafirmamos que fue la decisión correcta, siempre pensamos y ponemos en práctica que si uno de los dos ya no quiere seguir subiendo por la razón que sea, la cordada se baja y eso es lo que hicimos.

Volvimos al vivac, acomodamos las mochilas y comenzamos a bajar hacia la Laguna Paron. Una vez ahí nos alcanzaron hasta el pueblo de  Caraz y desde ahí un vertiginoso viaje en combi nos dejó cerca del Hostel. Durante este alocado viaje, pensamos que no nos podíamos ir de Huaraz sin conocer Hatun Machay, asi que nos tomamos un día de descanso y aprovisionamiento y para Hatun Machay fuimos.

Hatun Machay está a 4200 msnm. Es simplemente espectacular. Estuvimos 2 días y escalamos muchas vías. Hay vías para todos los gustos, de todos los grados, alturas y variedad de estilos, techos, placas, desplomes, y  roca muy adherente, así que “dejas los dedos”. Durante el día escalamos en remera y por las noches baja mucho la temperatura, al punto de congelar todo. Hatun es manejado por la comunidad y su encargado es muy atento y le encanta charlar. Un lugar para conocer sin dudas.

Ya de vuelta en Huaraz, nos tomamos la tarde para pasear y comprar algunos recuerdos.

Las vivencias de las escaladas en Perú son hermosas, llenas de enseñanzas y buenos momentos, agradeciendo la amistad y la gente que fuimos conociendo. Ojala pronto estamos de vuelta.

Gracias GARMONT y FILO SUR  por el apoyo y el aguante. Por darme lo mejor en equipo e indumentaria.

 

GUSTAVO RODRIGUEZ
Atleta Garmont
Atleta Filo Sur

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